martes, 31 de enero de 2017

Solo sé (de ella) que no sé nada

2 comentarios

Sabe que existo. Muy poco, pero lo sabe.

 Sabe que me gusta la música, y que vivo solo por ella. Por ellas dos.

 Sabe que odio el chocolate blanco.

 Sabe que mi número favorito es el cinco, y el seis, y el veintiuno y el veintidós.

 No creo que sepa mucho más, no.

 Yo sí sé algo de ella. Tampoco mucho.

 Sé qué música escucha... y no nos parecemos en nada en cuanto a ello, pero no negaré bailar alguna de sus canciones si lo pide.

 Sé... que le gusta la poesía, y qué rotunda coincidencia. Aunque no sé qué autores, qué estrofas, qué época literaria le gusta.

 Sé que no le gusta que la comparen con su hermana pequeña. Y mucho menos que confundan quién es mayor de las dos.

 Sé que no le gusta su sonrisa, pero lo sabía desde el momento en el que intentó esconderla cuando rió por primera vez. Y las próximas.

 Sé que no le gustan las fotos. Tiene algunas inseguridades que necesita quemar.

 Sé que pide deseos, que deseo que se le cumplan.

 Sé que odia las matemáticas, pero las estudia porque no sabe qué estudiar. Exactamente. Es difícil de entender.

 Sé que le gusta leer, pero que ya no tiene tiempo para hacerlo.

 Sé que nunca se ha enamorado. Sé que nunca ha besado. Sé que nunca ha tenido pareja. Y sé que eso puede no cambiar, al menos no por mí.

 Sé que a ella le gusta que le pregunten por sus sueños y metas. Como a todo el mundo. Pero ella es algo diferente.

 Sé que le gusta ver series en su tiempo libre. Sé que odia los spoilers.

 Sé que su color favorito es no tener color favorito. ¿No es increíble?

 Sé..."

—Perdona que le interrumpe, pero... no es momento de hablar de eso. Una descripción física, sí; eso es lo que quería especificar.

 No sabía a qué se refería. Antes sí. Después, no.

—¿Cómo que física? ¿De su cuerpo?

 ¿Me estaba tomando el pelo?

—Señor... esta llamada no es para hacer tonterías, es muy importante. Estamos buscando a una persona desaparecida, de unos diecinueve años, poca altura y que no vive en este país.

 Estuve en silencio durante unos segundos hasta dar una respuesta.

—Claro. Exacto. Llamo por eso. Yo también la estoy buscando.

 El hombre pareció calmarse. Su tono de voz cambió.

—Bien, pues hágame una descripción física de ella. Nos ayudará muchísimo, y la encontraremos fácilmente —suspiró—. Óigame, esto es sencillo: responde y pronto volverá.

 Todavía sentía que, de alguna forma u otra, me estaba engañando. 

—Respondo, para que vuelva pronto: nunca la conocí. Pero la estoy buscando desde que nací, lo juro. Sé que...

¿Oiga? ¿Hay alguien? ¿Hola?

 Otra vez igual...

 ¿Y ahora cómo la voy a encontrar?

 ¿Qué haré ahora...

 que solo sé de ella que no sé nada?








 Bueno, pues... ahí queda ese muy corto relato, que de una forma u otra puede parecer soso y común, pero quizá más de uno aquí y ahora se encuentra en la misma situación que nuestro protagonista. Quién sabe, ¿eh?

 También he reaparecido porque bueno, es el último día del mes y este relato llevaba perdido en borradores un tiempo, y no quería que se sumara este mes sin un archivo. No lo quería subir, pero teniéndolo en cuenta, cuando el año acabe puedo comparar la inspiración a escribir esto con la última entrada de este año que nos espera. Puede ser interesante, ¿no? Solo sé que no se nada, supongo.

 Hasta la próxima, buscadores (intentaré volver tan pronto como la encuentre. En realidad no. Volveré pronto, lo juro).

 Por cierto, adelanto esto, pero quizá cambie mi nombre en este blog. Sí, por qué no. Pero eso lo veremos más adelante. Cuidaos.

 Twitter: @grigoriendless
 Marilenendless@gmail.com

2 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Gracias, Lucerito \o/. Tú también tienes que ponerte al día escribiendo, ¿eh?

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